Abajo del templete 2

Semana seis

 

Por Jorge Aguilar Pinto

Jun 11, 2020 | Abajo del templete

Debajo del escenario electoral la presencia de AMLO es contundente. No existe mexicana ni mexicano que no lo conozca y que no se haya referido a él para quererlo o para odiarlo, para burlarse, caricaturizarlo, escribirle canciones y consignas, o hacerle memes infinitos que lo vuelven más famoso.

 

Morena 2018

AMLO, la niña y el perro. Lo que queda de Morena, después de un mitin en 2018.  Foto: Jorge Aguilar Pinto

¿Quién no lo ha visto portar la cinta tricolor en una escena de los Simpson?

Millones de espectadores televisivos de todas las edades, incluyendo a los que aún no tienen INE, salen a recibirlo y ocupan calles y más calles. También en los lugares sin luz eléctrica, sin agua entubada, sin drenajes, ni medicinas, ni escuelas. En las comunidades más pequeñas ocultas en las montañas, lo conocen.

Lo perciben como la figura moral que este país reclama, como el líder capaz de poner en orden y equilibrio al Estado. Por eso cuando va por el país lo reciben con banda de viento o música tradicional, mariachi o reguetón, le cuelgan collares de flores, amuletos, besos.

Le otorgan bastones de mando, le gritan las multitudes “¡Presidente! ¡Presidente!¡Presidente!”.

Lo aman los millenials. Y los expriístas, y los expanistas. Y los ex del verde.

Hay botargas de AMLO, hashtags con sus frases (#abrazosnobalazos) se reproducen por la web, se imprimen playeras con su rostro.

A pesar del priísmo del EDOMEX, donde hay mayor número de electores, de la maquinaria institucional y de los millones de pesos de programas federales desviados para gastos de campaña, a pesar del brazo fuerte y armado del PRI, del voto duro, del voto comprado.

Ni millones de pesos, provenientes del lavado de dinero, usados en publicidad para inflar al más antipático de los aspirantes presidenciales panistas.

A pesar del candidato impostor, El Bronco, que debiera estar cumpliendo con su trabajo porque los electores de Nuevo león así lo decidieron, por sufragio, y no fingiendo ir de independiente con propuestas retrógadas y faltas de seriedad.

Hoy, todo apunta a que la elección será una jornada histórica. Las encuestas dicen que AMLO será quien obtenga el triunfo y, de ser así, se estaría cumpliendo la decisión de ese pueblo que sale a recibirlo y se le entrega como al pastor su rebaño.

Pero para estar a casi nada de ratificar lo que gran parte de México pide, ha tenido que enfrentar una batalla política, de suma de fuerzas, pragmática, arrolladora. Se ha movido en un tablero de ajedrez, ha ocupado espacios, adquirido piezas incómodas y establecido alianzas cuestionables.

Por eso, de ganar AMLO el 1 de julio, sólo queda una pregunta: durante su gobierno ¿será un honor estar con Obrador?

* Este texto, escrito en junio de 2018, sirvió para acompañar el material visual obtenido mediante  la cobertura fotográfica #Abajodeltemplete, convocada por el Colectivo Fotográfico Tragameluz, y cuyo objetivo fue que fotógrafos amateurs y profesionales documentaran el proceso electoral de 2018, buscando fijar los reflectores en ese gran actor político, protagonista de la historia: el pueblo mexicano. 

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