Abajo del templete 1

Semana cinco

 

Por Jorge Aguilar Pinto

Jun 11, 2020 | Abajo del templete

Abajo del templete, ahí donde las cúpulas políticas sólo miran cifras en las encuestas, se mueve la tierra. Hay pasos que se dirigen hacia lo más profundo de la historia, aunque a veces parece que México duerme largos periodos y sólo despierta para volver al caos, al acomodo de fuerzas, a la lucha por el poder, cueste lo que cueste.

 

Imagen captada en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, 2018. Elecciones en Chiapas. Un trabajador vuelve a casa en bicicleta después de una intensa jornada. La imagen fue captada en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, en junio de 2018. Foto: Jorge Aguilar Pinto

En un artículo del suplemento Elecciones 2018 de La Jornada, fechado el 9 de mayo de 2018, se destaca que al momento suman 93 políticos asesinados, muchos de ellos eran aspirantes a alcaldías.

Se trata del proceso electoral más violento desde épocas post revolucionarias. Los hechos hablan de la descomposición de la clase política, de la falta de un estado de derecho y de la falsa democracia mexicana. Porque nuestro sistema político fue construido como una maquinaria gubernamental, a la vez que electorera, que necesita de la pobreza y marginación de sus electores para comprar votos y voluntades.

El PRI surgió como una paraestatal más, la que administraba el poder y cuyas decisiones recaían en una figura totalitaria: el Presidente de la República. Los demás partidos nunca han sido verdadera oposición. La llegada del PAN en 2000 sólo evidenció lo que ya se sabía, que los intereses personales de las cúpulas partidistas pueden ser más fuertes que la idea de gobernar para todos, de generar bienestar para un país de más de 50 millones de personas en situación de pobreza, según datos de Coneval.

Si las encuestas no mienten, si la tendencia se mantiene, si el Estado no prepara un gran golpe, la Corriente Democrática del PRI, que sentó las bases del PRD y luego derivó en Morena, y que hace 30 años fue encabezada por Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo y Andrés Manuel López Obrador, será la que habrá conquistado la elección del 1 de julio de 2018.

Es decir, el PRI mordiéndose la cola. Por eso no es de extrañar que buena parte de priístas, panistas, perredistas (y los que se sumen), conformen ahora la estructura política con la que AMLO está muy cerca de ganar la partida a la mafia del poder.

¿Y el pueblo? Decide, de algún modo. Incide de formas insospechadas en este grandioso pasaje de la vida nacional. Quizá, por fin, en la muerte del PRI y sus viejas y modernas tácticas de ingeniería política. O quizá no.

Por eso, en las primeras semanas de la jornada, hemos visto el paso triunfante de AMLO por las calles y plazas, y escuchado las consignas a su favor y la propaganda de Morena; en contraste con el apagón de una luz de artificio panista, más el hundimiento de la maquinaria revolucionaria institucional todo terreno.

¿Y el pueblo? De Chiapas a Baja California, de Jalisco a lugares insospechados de la geografía mexicana, eufórico y entregado al proceso electoral más importante de la historia del México que nos tocó vivir. Y es que, sin su apoyo, sin su entrega, el polémico y carismático AMLO  jamás podría aspirar al triunfo en las urnas.

* Este texto, escrito en junio de 2018, sirvió para acompañar el material visual obtenido mediante  la cobertura fotográfica #Abajodeltemplete, convocada por el Colectivo Fotográfico Tragameluz, y cuyo objetivo fue que fotógrafos amateurs y profesionales documentaran el proceso electoral de 2018, buscando fijar los reflectores en ese gran actor político, protagonista de la historia: el pueblo mexicano. 

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